Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Terapia Sexual

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La sexualidad es un aspecto importante en nuestra vida y cuando no cumple nuestras expectativas puede generar angustia y malestar, sentimientos de culpa y vergüenza y/o baja autoestima. Incluso la pérdida de gratificación a nivel de relación de pareja.

Son muchas las personas (individualmente o en pareja) que acuden a consulta manifestando una decreciente satisfacción en su vida sexual. Algunas de las variables que más influyen en que la sexualidad termine convirtiéndose en una fuente de frustración y malestar son:

  • Falta de educación afectivo-sexual.
  • Prejuicios, creencias, actitudes rígidas y negativas hacia la sexualidad.
  • Conductas sexuales inadecuadas.
  • Inseguridad o falta de autoestima.
  • Otros problemas: de pareja, psicológicos, tratamientos médicos o mal estado de salud, estilo de vida cargado de obligaciones, poco tiempo libre o de ocio, etc.

Los principales trastornos sexuales que podemos encontrar tienen que ver con la excitación, el deseo, el orgasmo o el dolor durante las relaciones sexuales.

Trastornos relacionados con la excitación

  • Disfunción eréctil: Incapacidad para mantener una erección hasta el final de la actividad sexual. Es importante reconocer si es de origen orgánico o psicológico:
    • Si nunca (sólo o con tu pareja) consigues tener una erección, es probable que se trate de un problema orgánico. En la mayoría de los casos el urólogo es el especialista que puede ayudarte.
    • Si consigues tener erecciones pero no mantenerlas durante toda la actividad sexual o las tienes estando tu solo pero no en pareja, la intervención psicológica es apropiada para solucionar tu problema (el 80% de las impotencias masculinas es por cuestiones psicológicas).
  • Trastorno de exitación en la mujer:  se considera como resultado de la incapacidad persistente o recurrente para la obtención y mantenimiento de las respuestas de lubricación y tumescencia de la fase de excitación hasta la finalización de la actividad sexual. Normalmente va acompañado de trastornos relacionados con el deseo u orgásmicos.

Cuando el problema está asociado al deseo

  • Deseo sexual hipoactivo o inapetencia sexual: Teniendo en cuenta que el deseo sexual no es un criterio único, existe un trastorno por falta de deseo cuando la falta de deseo es persistente y genera malestar en la persona que lo sufre afectando a sus relaciones interpersonales.
  • Trastorno por aversión al sexo: Este trastorno puede estar presente durante toda la vida o durante un periodo prolongado de tiempo. En muchas ocasiones son los factores educacionales y antecedentes traumáticos los que suelen estar detrás de los trastornos por aversión.

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Trastornos relacionados con la fase de orgasmo

  • Eyaculación precoz: En este caso más que de un trastorno se trata de una disfunción. Las causas más frecuentes relacionadas con la eyaculación precoz son ansiedad, miedo a no cumplir con las expectativas, necesidad de autoafirmación, inexperiencia…
  • Trastorno orgásmico (masculino y femenino): Se da cuando no se consigue alcanzar el orgasmo aun habiéndose producido la fase de excitación de forma satisfactoria. Suelen estar detrás de este problema el exceso de control de la situación o la falta de atención.

Cuando las relaciones sexuales producen dolor

  • Dispareunia: Es el principal trastorno sexual asociado al dolor y consiste en sensación de dolor por falta de lubricación y dilatación de la vagina. Una vez descartados problemas médicos, a través de terapia psicológica se consiguen mejorías casi en el 100% de los casos. Malas experiencias en los primeros intentos de penetración o conflictos morales son factores asociados en muchas ocasiones a los problemas de dispareunia y vaginismo.
  • Vaginismo: Consiste en la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina, dificultando la penetración y ocasionando dolor. Suele estar relacionada con experiencias negativas anteriores, conflictos morales, miedo al embarazo…al igual que la dispareunia.

Tratamiento

A la hora de abordar los problemas sexuales, es necesario prestar atención a otros aspectos que giran alrededor del trastorno pudiendo ser causa y consecuencia de éste, estos son: autestima, autoconfianza, características de la relación de pareja y/o las creencias y  expectativas de lo que es una sexualidad saludable.

Así pues, desde el enfoque cognitivo-conductual se utilizan diversas técnicas para la intervención ante problemas sexuales, como por ejemplo:

  • Técnicas de focalización sensorial: Consistente en aprender a focalizar nuestra atención en las sensaciones placenteras de cada fase de la actividad sexual para conseguir generar mayor satisfacción en las acciones sexuales (individuales y en pareja). A través de los ejercicios del enfoque sensorial y con el asesoramiento del psicólogo, mejora sustancialmente la satisfacción sexual.
  • Técnica de Arranque-Parada de Semans: Técnica conductual con muy buenos resultados con la que aprender a retardar la eyaculación centrándonos en los aspectos placenteros y positivos de las diversas fases de la excitación masculina.
  • Aproximación cognitiva aplicada a los trastornos sexuales: desde la que trabajar aspectos cognitivos y emocionales relacionados con las conductas sexuales. Combinando técnicas conductuales y de focalización sensorial con técnicas cognitivas, conseguimos abordar los problemas sexuales de una manera más amplia, clara y comprensible para convertir los problemas sexuales en una vida sexual sana y placentera.

Los resultados positivos que ofrece la terapia sexual son muy altos (más del 90%), por lo que se suele recurrir a ella para intervenir cuando hay disfunciones (mal funcionamiento) en las conductas sexuales, cuando el problema no es de origen físico o para complementar la intervención médica.