Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Problemas de pareja

Hablamos de pareja, cuando dos personas, a causa del amor que se profesan, deciden unirse y emprender un proyecto de vida en común. Pero una pareja es mucho más que ese amor que los une, también debe haber interacción, relación, intercambio de conductas…

En la relación de pareja se distinguen distintas fases: el enamoramiento, el noviazgo, el compromiso y la convivencia, cada una con unas características distintas y retos a superar que darán como resultado el fortalecimiento y la estabilidad de la relación.

Existen una serie de mitos y leyendas sobre las relaciones de pareja que fomentan las creencias y expectativas erróneas sobre cómo debe ser una relación y que cuando no se cumplen, surgen los problemas. Algunos ejemplos son:

  • Si realmente me quiere ha de adivinar qué es lo que quiero y necesito
  • Si me quiere, ha de mostrarse siempre considerado y amable conmigo
  • Creo que no es justo que él o ella realice actividades que yo no puedo compartir
  • Si no se da cuenta de lo que realmente me ocurre, es que no le importo en absoluto
  • Creo que si verdaderamente me quiere ha de estar dispuesta/o a hacer cualquier sacrifico por mí.

En ocasiones pensamos que con el amor es suficiente, pero son muchos los factores que afectan al funcionamiento de las relaciones de pareja, referentes a la personalidad y habilidades o no de cada miembro, circunstancias, problemas de la vida, así como las expectativas de cada miembro sobre la vida en pareja. Por eso, es necesario que exista un proyecto de vida en común, en el que se tengan en cuenta todos estos factores y que cumpla las expectativas de ambos como individuos y como pareja.

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¿Cómo saber que es necesario acudir a terapia de pareja?

Desilusión, frustración, discusiones frecuentes, insatisfacción con la relación… son característicos de un clima emocional negativo que denota que algo no va bien en la pareja y que suele agravarse con la falta de comunicación. Los conflictos generadores de este malestar son variados:

  • Desacuerdos en la asignación de tareas domésticas, cuidado de los hijos, manejo del dinero…
  • Acontecimientos y crisis vitales: maternidad-paternidad, conflictos familiares, infidelidad, despidos, fallecimiento de seres queridos…
  • Dedicar poco tiempo a la pareja a la familia, centrando la atención en el trabajo.
  • Problemas de salud.
  • Problemas sexuales.
  • Otras causas.

Ante estas situaciones conflictivas, se recurren a conductas erróneas con las que intentar solucionar el problema como: evitar el conflicto, esperar a que la otra persona cambie por arte de magia o buscar refugio y consuelo en terceras personas o en un entorno diferente. Conductas que son más de evitación que de afrontamiento del problema y que son caldo de cultivo de más insatisfacción, desilusión, frustración…

Intervención

No podemos establecer unos criterios estándar sobre cómo debe ser una pareja, pues cada una es distinta y tiene su propia historia, filosofía de vida, forma de relacionarse, proyectos…. Lo que sí se puede hacer es orientar sobre cómo mejorar la relación entre dos personas que han decidido mantenerse unidas y solucionar algunos de los problemas señalados.

Para la Terapia de Pareja basada en el modelo cognitivo-conductual, el psicólogo, objetivo e imparcial, comenzará la evaluación del motivo de consulta, profundizará sobre las conductas problemáticas en las distintas áreas conflictivas de la relación e identificará aquellas fortalezas que hacen que se mantengan juntos.

El objetivo es enseñar a la pareja habilidades y herramientas que les ayuden a solucionar sus problemas de pareja, por ejemplo: mejorar la comunicación, la capacidad negociación, la identificación y resolución de problemas, la gestión emocional, la codependencia… Con el fin de facilitar una relación más satisfactoria. Aunque, en algunos casos, la finalidad de la terapia sea evaluar la conveniencia de romper la relación y ayudar a la pareja en ese duro proceso.