Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Fobias Específicas

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Las fobias específicas se incluyen dentro de los llamados Trastornos de Ansiedad. Para entender mejor en qué consiste, debemos conocer primero la diferencia entre miedo y fobia:

  • El miedo es una emoción normal que tiene una función adaptativa, ya que ante situaciones estresantes que pongan en peligro nuestra supervivencia, produce la activación de nuestro organismo facilitando conductas defensivas o de huida, y así ponernos a salvo.
  • Las fobias producen un miedo intenso, irracional y desproporcionado a la peligrosidad real de la situación, manifestado en reacciones fisiológicas de ansiedad, por lo que en esas situaciones la persona trata de “escapar” o bien, trata de evitarla por todos los medios.

El miedo se desarrolla a través de un proceso de asociación. La interacción con un determinado estímulo que nos provoca una consecuencia desagradable provocará que asociemos dicho estímulo con una sensación negativa que recordaremos en interacciones futuras. Dicha asociación se reforzará y reafirmará con la repetición de la situación vivida. Un ejemplo cotidiano:

 Cuando tocamos algo eléctrico y nos da calambre (sensación de dolor), asociamos, es decir, aprendemos: OBJETO –> DOLOR. Por lo que evitaremos contactos futuros con ese objeto o recurriremos a medidas de protección en el caso de que sea necesario volver a tocarlo.

Así, es normal y evolutivo sentir miedo hacia determinados estímulos que representan un peligro objetivo para el ser humano (los animales salvajes, las alturas…). El problema deviene cuando el miedo se produce hacia estímulos, en principio, neutros y/o los niveles de ansiedad/miedo son desproporcionados en relación al estímulo, sea neutro o no.

20060306010057-vertigoCuando hablamos de fobia específica, quiere decir que el objeto de temor es un estímulo concreto: una situación, un objeto, un animal… o una categoría de estímulos relacionados. Estas fobias pueden limitar más o menos la vida de la persona en función del tipo de situación o estímulo fóbico. Podemos encontrar a una persona que tiene fobia a volar en avión pero esto sólo le resultará un problema y necesitará tratamiento, si la vida de la persona le requiere tener que viajar obligatoriamente en avión por cuestiones importantes o si tiene un gran deseo por viajar y conocer lugares lejanos. Si es algo que no afecta a su vida cotidiana y no le causa, por tanto, un malestar significativo, no tiene por qué suponer un problema a tratar.

Las fobias específicas más frecuentes que podemos encontrar son: fobia a la sangre y/o a los hospitales, fobia a los ascensores, a las alturas, a los perros, a los lugares cerrados, a las arañas, a las cucarachas, a la oscuridad, a los exámenes, entre otras.

Tratamiento

La persona que presenta una fobia tiende a evitar el contacto con el objeto del miedo o  la situación temida.  Pero la fobia no desaparecerá hasta que ésta aprenda estrategias de afrontamiento y reduzca la ansiedad hacia lo que le produce el miedo.

Por ello, para este tipo de trastornos, desde el enfoque cognitivo-conductual, se utilizan técnicas centradas en el control y manejo de los niveles de ansiedad y el tratamiento por exposición en alguna de sus variantes, dependiendo de las características de la fobia que estemos trabajando. También, hay casos en los que es eficaz incorporar técnicas más cognitivas con las que abordar los pensamientos irracionales. Por otro lado, se aconseja evitar el uso de fármacos ansiolíticos en estos casos, pues pueden interferir en el correcto desarrollo de la intervención.