Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Fobia Social

La fobia social está contenida dentro de los denominados Trastornos de Ansiedad. Se caracteriza por un miedo excesivo y persistente a ciertas situaciones que conllevan contacto o interacción social.

Uno de los síntomas más frecuentes experimentados por las personas que padecen fobia social son los altos niveles de ansiedad ante situaciones como: hablar en público, acudir a fiestas o reuniones, hablar con ciertas personas con autoridad, relacionarse con personas no conocidas, ligar, etc. En conjunción con pensamientos negativos del tipo: “Soy aburrido y no encajo”, “Los demás se están dando cuenta de mi falta de habilidades”; “Estoy haciendo el ridículo”, “Debo mostrarme seguro y habilidoso”, etc. Los cuales conllevarán la aparición súbita de síntomas fisiológicos como: sudoración, taquicardia, temblor y, especialmente, rubor facial, entre otros. Así, estos síntomas suponen tal nivel de malestar que la persona tiende a  escapar o evitar aquellas situaciones en las que prevé que será observado o evaluado.

vergüenza

Debemos distinguir entre la fobia social y la ansiedad adaptativa que surge ante situaciones novedosas o en las que vamos a ser evaluados, por ejemplo: hacer una exposición en clase, hablar en público, acudir a una entrevista de trabajo, interactuar con personas desconocidas, etc. Estos sentimientos de nerviosismo son normales en estas situaciones, incluso permiten un rendimiento más funcional por parte de la persona. Sin embargo, cuando se trata de fobia social, hablamos de un estado de ansiedad desproporcionada o miedo excesivo ante la posibilidad de evaluación negativa cuando nos exponemos a tales situaciones. Esto no quiere decir que ese nerviosismo mencionado anteriormente no deba ser trabajado, si es causante de malestar o interfiere en el desarrollo de actividades importantes para la persona. Simplemente no estaríamos hablando de un diagnóstico de fobia social.

Hay que tener en cuenta que la evitación social está presente en otros trastornos además de en la fobia social (depresión mayor, por ejemplo) por lo que es importante realizar una buena diferenciación.

Tratamiento

La intervención es similar a la de las fobias específicas, demostrando su eficacia las técnicas conductuales basadas en la exposición acompañada de técnicas cognitivas. Además, se trabajarán otros aspectos que normalmente acompañan a este trastorno como son los problemas de autoestima, el déficit en asertividad y en habilidades sociales y la inteligencia emocional.