Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Trastorno por Estrés Post-traumático

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El trastorno por estrés post-traumático (TEPT) es un problema de ansiedad que suele aparecer en personas que han sufrido o presenciado algún acontecimiento altamente negativo que pone en juego la integridad física y/o psicológica de la propia persona o de otra, si es un hecho observado. Siendo esto causa de reacciones intensas de miedo o indefensión. Cuando hablamos de acontecimientos altamente negativos nos referimos, por ejemplo a una violación o abuso sexual, agresión física,  accidentes de tráfico,  desastres naturales, secuestro, un atentado terrorista…

Los síntomas más característicos son la re-experimentación del suceso de forma recurrente, lo cual genera altos niveles de ansiedad en la persona que lo sufre y la evitación de cualquier situación que le recuerde lo sucedido. La re-experimentación puede presentarse de distintas formas:

  • Recuerdos (imágenes, pensamientos…). En niños estos recuerdos se manifiestan en el juego repetitivo acerca del acontecimiento.
  • Sueños o pesadillas.
  • Sentimiento de que el hecho traumático está ocurriendo de nuevo (ilusiones, flashbacks…). En niños pueden darse escenificaciones del trauma.
  • Malestar al exponerse a estímulos que se asemejan o recuerdan al trauma.

La persona también puede experimentar embotamiento, es decir, dificultad para experimentar emociones ante situaciones que antes se las producían; dificultad para conciliar el sueño y concentrarse, irritabilidad, respuestas exageradas de sobresalto, incapacidad para recordar…

¿Por qué se produce el estrés post-traumático?

Hay muchas teorías que explican este problema, una de ellas es la Teoría del Procesamiento Emocional, la cual viene a explicar que las personas que sufren TEPT poseen estructuras mentales de miedo patológicas en sus redes de memoria.

Las estructuras mentales de miedo contienen información sobre las situaciones que tememos, las respuestas que provocan y lo que significan para nosotros. En las personas con TEPT, estas estructuras se encuentran alteradas y pueden ser activadas por multitud de estímulos que recuerden al trauma, produciendo entonces la re-experimentación del suceso, reacciones extremas de miedo y ansiedad, pensamientos intrusivos de peligro  y expectativas no realistas sobre la probabilidad de daño. Esto lleva a la persona a la evitación de todo lo relacionado con el suceso traumático, por lo que no podrá volver a reestablecer la información inicial contenida en las estructuras de miedo al no exponerse a aquellas situaciones que teme.

Tratamiento

Para estos casos, las técnicas de exposición combinadas con terapia cognitiva son las que más resultados ofrecen. Así pues, la intervención se centra en que la persona se exponga al recuerdo traumático en un entorno seguro, con la finalidad de que las estructuras mentales de miedo vuelvan a su estado normal.

Aunque a veces es necesario el uso de psicofármacos, es fundamental la intervención psicológica para superar el suceso y recuperar la funcionalidad de la vida diaria.