Cecilia Algeciras

Psicología de adultos e infanto-juvenil

Adicciones

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Como diversión, como evasión de los problemas, como medio para relacionarse, para estar activo y animado… Son las respuestas más comunes que se dan al por qué del consumo de drogas, con las que se busca conseguir efectos placenteros en el menor tiempo posible.

Los problemas de adicción hacen referencia a la pérdida de control que una persona tiene respecto al consumo de una sustancia o a la realización de una conducta problema, a pesar de las consecuencias negativas que eso le acarrea en diferentes áreas:

  • Personales: baja autoestima, pobre autoconcepto, estados de ánimo deprimidos, poca tolerancia a la frustración…
  • Familiares: falta de comunicación, inexistencia de límites, agresiones físicas, maltrato psicológico…
  • Sociales: aislamiento social, ocio no saludable, conducta violenta
  • Médicos: problemas hepáticos, enfermedades de trasmisión sexual (ETS), alteraciones de sueño, intoxicaciones, sobredosis…
  • Laborales:  accidentes laborales, disminución de la calidad del trabajo, absentismo, despido
  • Legales: juicios, denuncias, prisión…

Conceptos básicos a saber sobre las adicciones:

  • Droga: Es toda sustancia que introducida en el organismo vivo actúa a nivel cerebral modificando sus funciones y produciendo cambios emocionales y de comportamiento. Ejemplos comunes: alcohol, tabaco, psicofármacos, cocaína, hachís…
  • Uso: consumo puntual o esporádico de alguna sustancia o realización de una conducta (ir de compras, uso del móvil, jugar a juegos de azar…)
  • Abuso: patrón de consumo de una sustancia que se sale tanto en cantidad como en frecuencia de lo social o médicamente aceptable en nuestra cultura.
  • Hábito: Conjunto de conductas repetitivas (el consumo de droga) sin que exista todavía tolerancia y dependencia, es decir, sin llegar a la necesidad de aumento de dosis.
  • Dependencia física: Debido al consumo repetitivo, la sustancia acaba formando parte de la química del cerebro siendo necesaria para el funcionamiento normal. En función del tipo de droga, se manifiesta en el cuerpo con: temblores, problemas de sueño, taquicardias, alucinaciones, mareos, sudoración… En este caso, la necesidad de consumo es orgánica, es decir, el cuerpo nota la carencia y reclama la sustancia mediante la aparición de síntomas físicos.
  • Dependencia psicológica: Se refiere a la necesidad o las ganas de consumir una sustancia debido a los “efectos positivos” que le ha proporcionado su administración reiterada con el fin de que sentir placer o evitar el malestar. La persona necesita psicológicamente consumirla y si no lo hace siente tristeza, malestar, ansiedad, inquietud o impotencia.
  • Craving: Deseo de consumo y falta de control sobre el mismo.
  • Tolerancia: Se produce cuando se necesita ir subiendo la dosis de consumo para lograr el efecto deseado.
  • Síndrome de Abstinencia: Conjunto de síntomas físicos y psíquicos que experimenta la persona dependiente cuando deja de consumir.

¿Cómo nos hacemos adictos?

El proceso comienza con pequeños consumos, que favorecen la compulsión y la aparición del deseo o necesidad de consumo. Esto deriva en abuso y tras este aparecen la adicción y la dependencia.

drogaLas drogas actúan en una parte concreta del cerebro llamada circuito de recompensa (centro de placer) el cual se activa normalmente mediante actividades placenteras y segrega una sustancia llamada dopamina que es la que transmite la sensación de placer. Así, el consumo de drogas, modifica este circuito a su antojo haciendo que aumente la liberación de dopamina, intensificando esta sensación. Y este efecto tan placentero a corto plazo es el que incita a repetir la conducta de consumo.

Cuando el abuso se hace crónico, no se produce una mayor liberación de dopamina, es decir, no hay un aumento del placer, sino que se da una neuro-adaptación que provoca cambios en los receptores de dopamina. O sea, el cerebro se acostumbra a trabajar al ritmo que le ha estado marcando la droga, por lo que cada vez necesitará de más cantidad de sustancia para volver a sentir el efecto placentero inicial (tolerancia). Al igual que se producirá el síndrome de abstinencia, cuando no se le suministre la dosis que necesita para trabajar con “normalidad”.  Así, ya no se consume por el efecto placentero que proporcionaba sino para aliviar el malestar que supone no llevar a cabo el consumo.

Todo este proceso a nivel cerebral, se traduce en aspectos observables como el abandono de actividades y responsabilidades por otras relacionadas con el consumo, intentos fallidos de dejar la droga, estados físicos y emocionales negativos…

Pero cuando hablamos de adicciones también nos referimos a las llamadas adicciones sin sustancias, en las que la “droga” son conductas que pasan a ser un problema cuando,  siguiendo el mismo proceso que en las adicciones con sustancia, adquieren las características típicas de una adicción. Hoy en día cada vez surgen más adicciones de este tipo como: la adicción al sexo, al teléfono móvil, a internet, a las compras, y la más popular: la adicción al juego o juego patológico.

Tratamiento

El punto de partida para cualquier tratamiento de adicciones, es que la persona sea consciente y acepte que tiene un problema y que puede y debe hacer algo para solucionarlo. La orientación psicológica es muy adecuada en este momento pues ayuda a la persona a que analice la situación en la que se encuentra, las consecuencias que el consumo le ha generado y la dirección que quiere que tome su vida desde ese momento.

El proceso de rehabilitación es un proceso de cambio. Al igual que durante el proceso de adicción se han ido modificando progresivamente hábitos relacionados con las relaciones sociales, alimentación, descanso, higiene, horarios… El objetivo de la rehabilitación es trabajarlos y que vuelan a ser hábitos saludables.  

El problema de la adicción es algo que afecta tanto al que consume como a sus seres queridos por lo que el tratamiento suele enfocarse en ambos, el adicto y los familiares. En función del tipo de adicción, las técnicas más utilizadas son:

  • Información sobre la adicción y el tratamiento.
  •  Orientación a Familiares.
  • Entrevista Motivacional y Modelo Transteórico del Cambio: Motivación para el cambio.
  • Técnicas Cognitivo Conductuales.
  • Terapia Familiar.
  • Entrenamiento en Habilidades Sociales.
  • Prevención Recaídas.